Por segundo año consecutivo no nos quisimos perder la segunda edición de la Transgrancanaria Bike, una prueba de MTB que cruza la isla de oeste a este entre parajes de ensueño y que se consolida como uno de los más bellos reclamos en cuanto a pruebas por etapas de corta duración. Así vivimos nuestra particular Transgrancanaria.

Son tres horas de avión los que nos separan de un nuevo mundo. Tres horas para soñar despiertos tratando de imaginar los senderos y pistas que nos aguardan. Durante el vuelo, cerramos los ojos y solo nos vienen a la cabeza recuerdos desdibujados de un viaje de Dan Milner a la isla que publicamos unos números atrás. También irrumpen en nuestro imaginario personal fotos panorámicas, todas ellas de incomparable belleza, pasadas por el filtro de Instagram que los ciclistas profesionales cuelgan en su cuenta durante la pretemporada mientras nosotros nos estamos en la península arropados por el frío. Tenemos el convencimiento de que esta isla tiene que ser un paraíso para los amantes de la bici. No puede ser de otra manera. Mientras empezamos a perder altura para aterrizar, a vista de pájaro, entre nubes blancas de algodón, nuestra corazonada se hace realidad. Asomados desde la ventana del avión disfrutamos de una orografía salvaje y natural con unos tremendos barrancos e imponentes montañas.

Creciendo a pasos agigantados

Ya estamos entre bamabalinas. Se respira ambiente de carreras y el cariño de la organización. Este año hay más inscritos y más nombres ilustres que el anterior. Muy buena señal. Francesc Guerra y Adrià Noguera – del equipo Buff-Scott – o Marga Fuallana, son algunos de los nombres más ilustres que no quisieron dejar pasar la oportunidad de engrosar su curriculum de grandes victorias en una prueba que año a año se consolida como una de las pruebas más atractivas de MTB del panorama nacional e internacional.

Una prueba diferente

Una de las particularidades de la Trangranacanaria es que consta de tramos cronometrados que se alternan con tramos neutralizados. La mayoría de los tramos neutralizados son por carreteras abiertas al público que sirven para enlazar los tramos cronometrados. Ello es debido que la isla de Gran Canaria fue declarada por la Unesco en 2005 como Reserva de la Biosfera, es decir, superficie protegida. Disputar una prueba con tramos cronometrados que se intercalan con tramos neutralizados es doblemente interesante. Por un lado, en los tramos cronometrados, puedes desahogarte exprimiéndote físicamente. Tienes que apretar y a la vez saber regularte para llegar con fuerza a los siguientes tramos cronometrados. La estrategia juega un papel importante. Decidir si apretar en la subidas si son tu fuerte, apurar en las bajadas si ves que quitas tiempo a tus adversarios u optar por ir a rueda de tus oponentes si decides administrar una ventaja de tiempo cosechada en el anterior tramo….

Por otro lado, en los tramos neutralizados, son la antítesis. Es donde cambias el chip competitivo por el cicloturista. Podemos descansar, disfrutar de un buen avituallamiento, recibir asistencia mecánica o sacar el móvil para inmortalizar el momento. ¡Momento relax en plena competición! Nos encanta. Te permite disfrutar de la prueba doblemente, es muy ameno. Un formato que gozó de gran aceptación entre los participantes.

Primera etapa

Nosotros disputamos la versión Two Stage. Descartamos los a Two Stage Plus, la más larga y exigente, por nuestro grado de preparación que, debido a la demanda de las horas de oficina, entendimos que se adaptaba mejor. La primera etapa es la que acumula más desnivel negativo por kilómetro pues todos los participantes acabamos el día en el campamento del Garañón, a escasa distancia del punto más alto de Gran Canaria, el mítico Pico de las Nieves, con una altitud de 1.949 metros sobre el nivel del mar. Poco más de 40 km apuntando hacia arriba. Trazamos por pistas rápidas y duras entre zonas que perfectamente podrían ser el cañón del Colorado que contrastaban con zonas de abundantes pinares. La gran recompensa es llegar al Garañón, un campamento donde con cuenta gotas van llegando todos los participantes. Compartimos vivencias, mesa y habitación. Sin lujos pero más cómodos que en tiendas de campaña.

Segunda etapa

Es una etapa de más kilómetros y más MTB que la primera. Aunque el desnivel acumulado no es mucho, vamos a transitar por todo tipo de lugares típicos de la isla. Arrancamos neutralizados por una carretera cuesta abajo. Se iba rápido y el coche neutralizado nos mantenía agrupados y frenados. El hedor a pastilla quemada nos empezó a invadir conforme la carretera ganaba en inclinación negativa. Una vez llegamos a una pista forestal se produce una gran estampida. Estamos en tramo cronometrado y aquí nadie regala nada. Bajadas por pistas rapidísmimas hasta buscar una zona de pistas que discurren por los balcones de las montañas. Vistas increíbles. Ya divisamos la costa a lo lejos. Casi como un “coito interruptus”, nos toca caminar durante algo más de 2 km cuesta abajo por una zona protegida. Seguidamente nos dirigen hacia una presa abandonada con unas rampas cimentadas muy duras que solo el calor de los ánimos de la gente y el subidón de un chupetín nos ayudan a sobrellevarlo mejor. A los poco kilómetros viene un gran descenso muy roto, entre un cañón. Por un momento parece que estemos en plena cordillera del Atlas en Marruecos disputando una de las etapas de montaña de la Tiran Desert. Es de aquellas bajadas donde hubiéramos preferido ir en una doble suspensión. Montones de piedra que hacen temblar nuestro manillar que castigan nuestra extremidades superiores y manos. Duro pero bonito. Ya durante el último tercio de la etapa, sobre el kilómetro cincuenta y tantos, el calor empieza a apretar de lo lindo. Nos hidratamos y encaramos la última parte del recorrido que ya discurre por la costa, con el olor a sal y mar, pequeñas dunas y montañas lunares. Después del sufrimiento físico y el goce de nuestros sentidos llegamos al pabellón de Arinaga donde la calidez del público canario nos premia por dos días de MTB increíbles.

CINCO MODALIDADES A ALEGIR

La Transgrancanaria Bike no para de crecer. Esta edición han sido cerca de 450 los participantes que han corrido en alguna de sus cinco modalidades. Cinco distancias diferentes para que los amantes del MTB puedan elegir la modalidad que mejor se ajuste a su nivel físico y necesidades.

Two Stage Plus, la más exigente de las modalidades. Consta de dos etapas ideadas para los más fuertes y aventureros en las que acumulamos cerca de 185 km y 7.000 metros de desnivel negativo entre los dos días.

Two Stage, la elección de Solo Bici. Consta de dos etapas más asequibles en las que acumulamos cerca de 120 km y 3.700 metros de desnivel negativo entre los dos días.

Rock&Roll. Si solo quieres hacer una gran etapa, calcas la etapa de los participantes de la Two Stage Plus de domingo, 115km y cerca de 3.000 metros de desnivel negativo y lo mejor, más de 4.600 de desnivel positivo…

Intense. Una sola etapa, la del domingo, que coincide con la segunda etapa de la Two Stages. 80 km con 1.710 metros de desnivel positivo y más de 3.370 de negativo.

Ansite. La más accesible y apta para todos los ciclistas. Tan solo 50 km con 810 metros de desnivel positivo y 1.700 de negativo.

 

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