Trek Émonda: así ha evolucionado la bicicleta más ligera y aerodinámica de Trek

Puede parecer mucho más tiempo, pero la Trek Émonda sólo cuenta con apenas siete años de vida comercial. Aunque le ha bastado ese breve periodo de tiempo para convertirse en una de las bicicletas de carretera más deseadas, tanto para competición como para cicloturismo. Analizamos su fulgurante evolución, ligada estrechamente a la competición, y las razones de su éxito.

La Trek Émonda es el tercero de los tres modelos de la gama de bicicletas de carretera de Trek, cuya estrategia comercial nace de un curioso juego de palabras surgido de las sílabas de la Madone, de perfil más aero y nacida en 2003. La Madone fue la segunda bicicleta que se fabricó con cuadro de carbono OCLV patentado por la marca, tras la famosa Trek 5000 Series, usada y popularizada a nivel mundial por Lance Armstrong en sus primeros Tour de Francia.

Trek Emonda 2021

Así, un cambio en el orden de esas sílabas sirvió para nombrar en 2012 a la primera bicicleta gran fondo de Trek, la Domane. Y dos años más tarde, la marca estadounidense volvió a girar de nuevo esas sílabas mágicas para crear su bicicleta más ligera hasta la fecha: la Émonda.

Este nuevo concepto de bici escaladora se inspiró también en el verbo francés émonder, que significa podar o mondar. De esta forma, se incidía en la idea de recortar peso, gracias al inédito cuadro de carbono OCLV de Serie 700, que en su versión más exclusiva (SLR) marcaba en la báscula sólo 690 gramos (talla 56).

«La bicicleta de carretera más ligera del mundo»

trek émonda slr 10 2014

La Émonda SLR 10 de 2014, tope de gama de la 1ª generación, con cuadro OCLV de serie 700.

Con este elocuente eslogan presentó Trek, en 2014, la primera Émonda. Llevaba proyectándose por sus ingenieros durante tres años, como desvelaron en su momento medios especializados estadounidenses. Se inspiraron en la ya consolidada tecnología de fabricación de cuadros con el carbono OCLV (Optimum Compaction Low Void) de la Madone.

EL OCLV hace referencia a un proceso de fabricación exclusivo de los cuadros de carbono de Trek, basado en dos subprocesos: primero, la compactación óptima de las láminas de la fibra de carbono, en el momento de moldear los tubos mediante presión y calor (Optimum Compaction). Y, en segundo lugar, minimizar al máximo las burbujas de aire o espacios que se quedan entre las diferentes capas de carbono de un tubo (Low Void), para conseguir un mayor grado de resistencia y durabilidad del cuadro.

Una escaladora con toques aero, de sólo 4,6 kg

manillar bontrager XXX carbono

Al bajo peso de la Trek Émonda SLR 10 contribuían sus componentes de carbono de serie, como este cockpit integrado Bontrager XXX.

De esta manera, Trek logró crear una bicicleta de carretera más ligera y de tubos más finos que la Madone, tomando la geometría de esta última con pequeñas modificaciones en vainas y pipa de dirección.

La Émonda SLR 10, el modelo más exclusivo de esta primera generación, alcanzaba una cifra récord de peso: 4,6 kg, muy por debajo del límite marcado por la UCI. De esta manera, sólo se podía usar fuera de la competición. Lograba este número tan bajo, además de por el cuadro, por los componentes exclusivos elegidos, como el conjunto manillar-potencia integrados de carbono Bontrager XXX o las ruedas Tune Skyline, de perfil bajo y también de fibra.

En el desarrollo del modelo original se implicaron los integrantes del por entonces equipo profesional Trek Factory Racing, con los hermanos Frank y Andy Schleck, este último ganador del Tour de Francia 2010, o los alemanes Andreas Klöden y Jens Voigt.

Primera renovación (2017): con frenos de disco y avalada por Contador

Trek émonda 2017

La 2ª generación del modelo (2017) tenía dos variantes de cuadro: uno optimizado para discos y otro para frenos de llanta.

Todos los modelos de aquella gama 2014-2015 montaban aún frenos de zapata. Pero la primera gran renovación del modelo en 2017 ya incluyó las primeras versiones con frenos de disco, que se alternaban con las de frenos de llanta convencionales.

Esta segunda generación de la Émonda llegó al mercado en este momento de grandes cambios en el segmento de la carretera, propiciados por los discos. Más allá del debate entre partidarios y detractores de estos frenos, lo cierto es que la renovada bicicleta exhibía, en parte gracias a los discos, mayor integración y fisonomía aero que su predecesora.

 

Fue presentada justo antes del Tour de Francia 2017, como arma con la que Alberto Contador pretendió ganar el tercer maillot amarillo, en su última participación antes de su retirada ese mismo año. El aval de Contador, fichaje estrella del equipo Trek-Segafredo aquella temporada, era claro: reconoció haberse «enamorado de la Émonda». Fue el impulso definitivo para que el modelo despegara en ventas.

La inclusión de los frenos de disco la redefinió por completo, creándose dos versiones de cuadro. Uno reforzado y algo más pesado para la frenada de los discos, y otro algo más ligero y adaptado a las zapatas. El primero incluso rebajaba las cifras de peso 30 gramos con respecto al de 2014, quedándose en 660 g. Y el de frenos de llanta era aún más ligero, de 640 g.

Prueba Trek Émonda SLR 2018: una bici de récord

Trek Émonda actual (2021): más aerodinámica y sólo con discos

El gran despegue en ventas de esta segunda generación de la Trek Émonda motivó a los ingenieros para mejorarla aún más y conseguir un mayor equilibrio entre peso y aerodinámica, logrando así la bicicleta más rápida del mercado para subir puertos de montaña.

Dos años de desarrollo, plagado de pruebas en el túnel de viento con diversos prototipos de cuadro y componentes dio como resultado la tercera generación de la Émonda. Se estrena en el mercado para este 2021 y también cuenta con asesoramiento de corredores como Vincenzo Nibali o Bauke Mollema, líderes del actual Trek-Segafredo.

Pruebas de la actual Trek Émonda en el túnel de viento

La actual Émonda se monta sobre un cuadro OCLV de la serie 800 (versión SLR), aún más ligero y resistente que el 700, con tubos más estilizados, nuevo diseño más aero de la pipa de la dirección y el estreno del manillar integrado Bontrager Aeolus RSL, diseñado expresamente para montar en la Émonda. La otra gran novedad de la renovada gama es que todas sus versiones montan frenos de discos, desterrando definitivamente el de llanta o zapata.

Detalle del carbono OLCV 800

Además de la serie de competición SLR, la Émonda 2021 también está disponible con cuadro de carbono SL, algo más pesado pero más económico, y aluminio ALR. Por último, es posible personalizar el color del cuadro, componentes y accesorios a través del servicio Trek Project One.

Pintura Project One

Estos son los detalles de montaje de cada una de ellas:

 

Émonda SLR

Las versiones más exclusivas vienen montadas con el grupo de transmisión inalámbrico SRAM Red eTAP AXS.

Su cuadro es el OCLV Serie 800, el más ligero y resistente de la marca, y está pintado con los colores y logo del Trek-Segafredo en sus versiones más exclusivas. Actualmente se ofrece en cinco montajes diferentes (más la versión de cuadro suelto) con opciones de cambio electrónico o mecánico y precios desde 6.599 € a 11.499 €.

 

Émonda SL

Trek Émonda SL 7 Disc

Trek Émonda SL 7 Disc, con geometría de competición H1 y tija de sillín sin cortes Ride Tuned.

Su cuadro de carbono es el OCLV de Serie 500, algo más pesado pero también más económico. Hay disponibles cuatro montajes diferentes, también con opción de cambio electrónico, y la versión sólo cuadro. La gama de precios oscila entre 2.699 € y 6.499 €.

Émonda ALR

trek emonda aluminio 2021

Versión ALR 4, la más económica de la gama, con transmisión y frenos Shimano Tiagra y 9,33 kg de peso (talla 56).

Por último, la gama de acceso a la Émonda posee cuadro de aluminio Alpha 300 con soldaduras casi invisibles y montaje con frenos de disco en todas sus versiones. Los precios de esta serie arrancan en 1.749 €.

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