Hace apenas dos semanas que Arueda tuvo el privilegio de viajar a las oficinas centrales de Trek en Waterloo, Wisconsin. Allí pudimos ver y tener una primera toma de contacto con la nueva versión de la bici más escaladora y ultraligera en la ya dilatada historia de Trek y a la postre, una de las más deseadas del mercado. Obviamente, nos referimos a la Émonda. La primera versión de este modelo, recordemos, se remonta a 2014, cuando Trek la presentó en sociedad como bici de 2015. Desde entonces ha sido utilizada en las mejores carreras profesionales y vueltas por etapas por parte de los corredores oficiales del Trek Factory Racing, ahora Trek Segafredo, pero también adquirida por miles de usuarios que buscan en ella una bici racing, de reacciones fulgurantes y con gran capacidad para correr cuesta arriba. Se da la circunstancia, además, de que esta nueva Émonda será una de las bicis más utilizadas, por ejemplo, por el que continúa siendo uno de los mejores escaladores del pelotón internacional, el madrileño Alberto Contador, que como es sabido, este año ha vuelto a correr para la compañía de Waterloo. Algo que sin duda contribuye a engrosar todavía más la leyenda de esta ya de por sí exitosa bicicleta.

Foto de familia con todos los periodistas que acudimos al evento de presentación de la nueva Émonda en Madison, EE.UU.

Un espectacular acabado en color azul plata causó auténtica sensación entre la prensa.

Dos jornadas de intenso ciclismo, una de ellas de más de 120 km, sirvieron para probar las nuevas Trek.

Una Émonda totalmente diferente

Esta segunda generación de Émonda que hemos podido ver y probar es una bici totalmente diferente a su antecesora. Aunque estéticamente cueste diferenciar a ambas. Este nuevo modelo se ha rediseñado por completo con un objetivo muy claro, hacerla todavía más ligera que su versión anterior, pero mantener o incluso mejorar sus prestaciones en marcha. Pero por si esto fuera poco, en Trek han decidido implementar definitivamente los frenos de disco a este modelo, no existentes en la versión anterior, de manera que ahora la gama Émonda queda desdoblada en ambas opciones, con o sin discos. Según los responsables en el desarrollo de esta nueva bici, el diseño de la nueva Émonda ha supuesto el esfuerzo de crear en paralelo cuatro cuadros muy diferentes entre sí. Es decir, uno para versión de frenos de disco, otros para freno de llanta, y cada uno de estos dos en las ya conocidas geometrías del fabricante, la H1 (más agresiva) y H2 (algo más relajada).

Esta complejidad responde al empeño por parte de Trek de conseguir el mejor rendimiento en cada uno de los cuadros que fabrica y, por eso, los concibe de manera independiente, con especificaciones exclusivas y que se adaptan mejor a los requerimientos de cada necesidad, como puede ser una estructura más reforzada en la versión para discos o en una distribución, grosor y tratamiento de las fibras específica en función de las diferentes medidas y geometrías de cada una de las versiones de este cuadro. Lo mismo ocurre con las diferentes tallas, cada una comporta un tratamiento diferenciado del carbono y un estudio específico de la colocación y sección de las fibras.

Destacar en este sentido, por ejemplo, que la versión sin discos equipa los tradicionales cierres rápidos de 9 mm en ambas ruedas, mientras que la Émonda con discos utiliza el sistema de eje pasante La versión SLR, la más sofisticada, cuenta con el carbono OCLV 700, el más exclusivo de TREK y que ha sufrido también algunas mejoras en su proceso de manipulación para hacerlo más rígido y ligero respecto a la pasada temporada.

Tabla de datos sobre el rendimiento del nuevo cuadro Émonda en términos de rigidez frontal, lateral y vertical en diversas zonas de la estructura.

Nueva Émonda SLR 9. El peso de su cuadro en talla 56 es de 640 g

Nueva Émonda SLR 8 Disc, el peso de su cuadro en talla 56 es de 660 g

Tabla comparativa entre los valores de peso y rigidez en diversas zonas del nuevo cuadro Émonda con el anterior.

Rompiendo moldes

El desarrollo de la nueva Émonda como decimos, ha sido tremendamente complejo y es que el objetivo no era fácil, conseguir el cuadro compatible con frenos de disco más ligero del mercado mientras se mejora por otro lado los ya excelentes niveles de rendimiento del anterior cuadro Émonda. En este proceso de diseño y desarrollo, que ha llevado cerca de tres años, se han construido más de 300 cuadros entre prototipos, maquetas y cuadros de preserie. El resultado, un cuadro que proporciona unas excelentes sensaciones en marcha y que en su versión para discos pesa 660 g en talla 56, mientras que la versión sin discos, pesa 640 g, en talla también 56). Las horquillas por otro lado, pesan 313 g para freno de llanta y 350 g la diseñada para frenos de disco. Unas cifras de auténtico récord. Con ello, se consiguen pesos impensables hasta no hace demasiado tiempo para una bici con frenos de disco, pues el modelo Émonda SLR 9.9 con grupo Shimano Dura-Ace Di2 y frenos de disco ronda los 6,8 kg. Pero como decimos, el cuadro Émonda no sólo es un cuadro ultraligero, atesora un buen número de soluciones técnicas y un gran nivel tecnológico que lo convierte en una referencia en el segmento de bicis escaladoras. Hay que destacar que hereda de su antecesora el sistema Control Freak internal cable, de cableado interno y de fácil manipulación, paso de rueda compatible con cubiertas de hasta 28 c, abrazadera de carbono para el desviador delantero, un sólido pedalier exclusivo de TREK BB90, el ya tradicional desdoblamiento en dos geometrías HI y H2 en función de las preferencias del ciclista y como no, la opción de personalizar tu Émonda con el programa Project One. Por lo que hace al modelo SL comentar que ahora pasa a utilizar la misma estructura y moldes que el SLR que hasta ahora se comercializaba, aunque en su construcción se emplea el carbono OCLV serie 500, algo inferior que el 700 empleado en los cuadros de más alta gama.

En marcha

Aunque estamos a la espera de poder realizar un test a fondo, en Madison, la cuidad en la que se desarrolló la presentación de la nueva Émonda, tuvimos la oportunidad de hacer un par de salidas largas en las que probar la bicicleta en carreteras ciertamente paradisíacas. Lo cierto es que el comportamiento nos dejó muy buen sabor de boca. Dinámicamente no supone una revolución, pero si supone una mejora importante respecto a la ya excelente Émonda anterior. La nueva bici se mostró algo más reactiva y notablemente más confortable con unos elevados niveles de complianza o flexión vertical. Pero lo más relevante es en nuestra opinión, conseguir ese nivel de rendimiento y ese peso en una versión para discos. Una configuración que hasta el día de hoy y en bicis de estricta serie, desembocaba casi obligatoriamente en 7 kg. En este sentido, la Émonda SLR ha roto la barrera psicológica del peso en lo que respecta a los modelos con disco y marca el camino sobre cómo van a ser las bicis de su categoría en un futuro no muy lejano. No puede confirmarse todavía la relación de precios oficiales, pero si que las gama SLR estará compuesta por 7 versiones con montajes que irán desde el Dura-Ace Di2 al Shimano 105 mecánico, incluyendo opciones de disco, sin él y en geometrías H1 y H2. Por otro lado, la versión SL contará con 8 modelos incluyendo uno específico para chicas, las dos geometrías comentadas hasta ahora y las dos opciones de sistema de frenado.

Para más información, puedes consultar la web oficial de TREK en España.

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