Con solamente veintidós años, la sueca Jenny Rissveds puede presumir de haber ganado el oro olímpico en Río de Janeiro. Sin embargo, se muestra como una chica normal, educada y muy atenta. Sorprende su cercanía y simpatía. Femenina y presumida, su estilo agresivo sobre la bici contrasta con sus uñas pintadas o la raya en los ojos incluso cuando sale a entrenar. Lo tiene claro, en 2017, en el que será su primer año en categoría élite, peleará por la general de la Copa del Mundo.

Texto: Sandra Jordà – Foto: Markus Greber

Cada día no se tiene la oportunidad de pedalear codo con codo con una campeona olímpica. Así que, aprovechando la pausa de una de nuestras rutas con el grupo de chicas de Scott en los Alpes suizos, con el bidón en la mano y los baggies puestos, no pude dejar pasar la oportunidad de conversar con Jenny.


¿Cómo empezaste a ir en bici?

No vengo de una familia ciclista, pero mi padre comenzó a montar en bici de montaña a los treinta años. Era amateur pero competía en carreras por Suecia. Mi hermano y yo no habíamos cumplido los cinco años y nos compró nuestras primeras bicicletas. Curiosamente, al principio la idea no me gustó demasiado y era mi hermano el que más disfrutaba dando pedales.


¿Y tu primera carrera?

Aún la recuerdo. Tenía siete años y me gustó tanto que desde entonces no he parado de competir.


¿Alguna vez se te pasó por la cabeza poder llegar a ser campeona del mundo y olímpica?

Poder participar en unos Juegos Olímpicos es el sueño de cualquier deportista. Poco a poco vas superando tus metas y llega un momento en el que lo ves ahí. Prepararte para un evento tan importante es increíble, representar a tu país, estar presente en la competición con más repercusión… Es un sueño hecho realidad, me hizo muy feliz.


¿Y el Mundial sub-23? Parece que le restes importancia…

¡No, ni mucho menos! Ganar el arcoíris en un circuito como Nove Mesto fue increíble.


¿Cómo se lleva lo de ser una campeona olímpica tan joven?

Aunque me gusta sentirme campeona olímpica, sigo siendo la misma persona que antes. Siempre he creído que es importante saber mantener el equilibrio entre la vida profesional y la vida fuera de la bicicleta. Desde muy pequeña, mi familia me ha acompañado a la mayoría de las carreras y aún lo siguen haciendo, aunque es cierto que cuanto más te profesionalizas, el equipo también acaba siendo parte de tu familia, ya que compartimos muchas horas y viajes juntos. Thomas Frischknecht, nuestro director deportivo en el Scott Odlo MTB Racing Team, es un gran apoyo para mí.


¿Y los estudios?

Cuando de juvenil empecé a despuntar y a ganar pruebas de la Copa del Mundo, hubo equipos profesionales que se interesaron por mí, pero preferí acabar el high school. Ahora sí me dedico cien por cien a la bicicleta.
Imagino que tu vida gira alrededor de la bicicleta… ¿Cuántas horas entrenas?


Ahora estamos fuera de temporada, así que no entreno demasiado. Solamente hago lo que me apetece, con el único objetivo de disfrutar de la vida y recargar energías para cuando toca entrenar duro. Eso sí, en plena temporada, en períodos de carga máxima, puedo llegar a acumular veinte horas semanales de bicicleta…

¿Cuáles son tus objetivos para la temporada 2017?
Primero, quiero seguir mejorando como atleta. 2017 será mi primera temporada en categoría élite, pero soy ambiciosa y me gustaría poder ganar la general de la Copa del Mundo. Todos los esfuerzos se centrarán en conseguir ese objetivo.


¿Te has planteado hacer alguna prueba maratón?

No. Me entusiasma el XCO y quiero dedicarme al cien por cien a esta disciplina. Más adelante seguro que tendré tiempo de hacer pruebas más largas o por etapas.


¿Y carretera?

Me gusta la carretera, en verano le dedico mucho tiempo a entrenar por asfalto, pero por ahora solamente pienso en XCO. ¡Me gusta lo que hago!


¿Cómo ves el ciclismo femenino?

El ciclismo como ocio está en auge y cada vez se ven más chicas en bicicleta. ¡Me encanta! Las marcas como Scott son conscientes de ello y por eso estamos aquí pedaleando juntas probando la nueva línea de Contessa. ¡Cuantas más seamos, mejor!


¿Y qué opinas sobre los productos específicos para mujeres?

Me gustan. Está claro que las chicas tenemos un cuerpo y unas necesidades diferentes. Pero más allá de un cuadro con unas medidas específicas, me encanta poder tener un estilo propio como cuando salimos a pasear por la calle. Poder elegir componentes a nuestra medida, de nuestro gusto, ropa con diseños femeninos, colores… Todo esto supone una motivación extra a la hora salir en bici.


¿Qué consejo les darías a las chicas que empiezan?

En Suecia, hay más chicas que hacen carretera que mountain bike. Para empezar, parece que la montaña les da más respeto por la técnica. En estos casos, salir en grupo siempre es más seguro, además de más divertido. Hay que rodearse de gente con experiencia y que sepa más que tú para poco a poco ir cogiendo confianza e ir aprendiendo disfrutando de lo que haces. Eso sí, hay que tener claro que las caídas son parte del juego y por eso recomiendo, en la medida de lo posible, salir en compañía.


Estos días he podido comprobar que te gusta la velocidad…

¡La velocidad es nuestra amiga! Este es un consejo que no paro de repetir. Soltando los frenos, las piedras, las raíces y los obstáculos se pasan mucho más fácil.
Estamos completamente de acuerdo. Espero volver a coincidir a primeros de junio en la Copa del Mundo de Vallnord en Andorra. Y si es vestida con el maillot de líder, mejor… ¡Haré todo lo que esté en mis manos para que así sea!

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