Quick Step sigue jugando a caballo ganador, también en el Tour de Flandes. Ya estaba demostrado que el inicio de primavera que han tenido los belgas no era casualidad, pero sobre todo ahora lo que han refrendado es que en las grandes citas también son igual de resolutivos. De Ronde se queda en casa de Lefevere y sus pupilos.

Esta vez ha sido Niki Terpstra –tres victorias en 2018 y segundo Monumento de su carrera- el que ha aprovechado un ataque  para darle continuidad e irse solo. Un ataque, por cierto, de Vincenzo Nibali. El neerlandés se ha pegado al ‘Tiburón’, se ha puesto delante y en un repecho asfaltado lo ha roto por completo. Desde entonces sólo ha tenido que llegar hasta la fuga –en ese momento eran sólo Pedersen, Van Baarle y Langeveld– y rematarlos en el Oude-Kwaremont.

Sin acuerdo, como siempre

Cuando alguien ataca en clásicas como Flandes, normalmente entre los favoritos no se llega a ningún acuerdo para perseguir. Y eso ha pasado también esta vez. Mientras Terpstra iba haciendo camino, por detrás Van Avermaet, Benoot y Sagan trataban de darle caza un poco a su manera. Los dos primeros tirando desde la cabeza del grupo. El último, lanzando un durísimo ataque en el Patterberg.

Pero los continuos parones sólo hacían beneficio para Terpstra, al que al final incluso han visto ganar desde lejos en la recta de meta. Segundo ha sido un Pedersen que a los 23 años ya firma podio en un Monumento como este, y que fue el único que pudo discutir durante unos minutos el ataque de Terpstra en Kwaremont. Y tercero ha sido Philippe Gilbert, que después del trabajo de contención ha sido capaz de rematar el sprint por el podio. Otra victoria de Quick Step… y otra gran prestación de Wout Van Aert en las grandes clásicas, estando siempre con los grandes y firmando un noveno puesto de enorme mérito.

El brillo de Iván García Cortina

El jovencísimo asturiano ha sido el gran protagonista de la fuga. En un grupo de casi una decena de corredores, Cortina se ha mostrado sin duda como el más fuerte, hasta el punto de llegar a pensar si tal vez no habría sido mejor que Baharin-Merida lo guardase un poco más. Al final, era de esperar, la carrera se le ha hecho larga pero ahí queda su cabalgada de más de 150 kilómetros.

García Cortina ha demostrado una calidad impresionante, y desde luego la forma de destrozar ese grupo de escapados en el mítico Kapelmuur –aunque por su situación le hayan quitado buena parte de la magia que tiene- se va a quedar como una de las imágenes de la temporada para un corredor que volverá a Flandes… y la próxima vez no será buscando la fuga.

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