Era relativamente asumible que en el Monte Oiz iba a haber dos carreras distintas: la etapa y la general. Como en otras tantas jornadas de la Vuelta. Nada nuevo bajo el sol. O entre la niebla, porque lo que en Getxo era un día apacible -de hecho, demasiado apacible- con sol y calor se ha acabado convirtiendo en un caos nebuloso donde no se veía a dos palmos de la nariz propia.

La cuestión es que se esperaba que la subida al Balcón de Bizkaia aclarase algo entre los favoritos… y esta vez sí. Todo apunta a que la Vuelta a España es cosa de tres corredores: Simon Yates, actual maillot rojo, Alejandro Valverde y Enric Mas. Y también que Nairo Quintana o Steven Kruijswijk han sobrepasado ya la línea roja este año en la ronda española.

‘Supermán’, en cualquier caso, aguanta el tipo como puede. Y asume responsabilidades. De hecho, Astana ha trabajado en la parte final de la etapa para poner un ritmo duro de cara a la última subida, toda vez que la fuga de 26 -sí, 26- corredores ya tenía la distancia suficiente para jugarse el triunfo parcial. Pero las piernas del colombiano ya no son las que tenía en la segunda semana. Le pasó algo similar el año pasado. Hoy, pese a que ha probado un nuevo ataque, al final ha perdido tiempo.

Pero le ha ido a Nairo Quintana. De hecho, entre el ritmo de Astana y un primer ataque de Valverde en la zona dura, el boyacense de Movistar Team ha empezado a perder tiempo. Primero unos metros, luego ya un señor hueco… y se acabó lo que se daba. Más de un minuto en meta. Más lejos llegó Kruijswijk con el grupo, pero terminó totalmente reventado y entrando junto a Nairo. Las opciones de podio se empiezan a alejar también para el neerlandés.

En el extremo contrario, Enric Mas… y Alejandro Valverde. A los 38 años, le ha recortado ocho segundos a Simon Yates en meta y está ya a 25 en la general. Además afirma haberse encontrado aún mejor que en la crono de ayer. Mientras tanto, el balear ha entrado con él en Oiz. Quizás está un poco lejos. Se antoja difícil que pueda recuperar un minuto en una de las dos cimas andorranas.

Mientras tanto, la etapa ha sido para un emocionadísimo Mike Woods que por fin tiene algo que celebrar en un año terrible en lo personal. La pérdida de su hijo, a punto de nacer, ha sido un completo drama para su familia. En él y en su mujer pensaba cuando, a 300 metros de meta, iba haciendo eses en las rampas del 20% de Oiz con Dylan Teuns pisándole los talones. Las lágrimas de emoción tras la etapa lo decían todo. Entre los favoritos, la Vuelta se aprieta y a Alejandro le ha salido un buen gregario donde no lo esperaba: Nairo Quintana, que ahora se consagra a respaldar al ‘Bala’. Tres días antes del brindis de Madrid.

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