Alejandro Valverde sigue tachando elementos de su lista de cosas por hacer antes de retirarse. Algunos deben ser totalmente anecdóticos ya, vista la edad y el bagaje que tiene como ciclista. Pero a este cronista le gusta pensar que en esa lista se encontraba derrotar a Sagan en un sprint. Lo ha hecho en Almadén, en la octava etapa de la Vuelta a España, que además es la segunda que gana ya este año.

Y lo hace justo antes del primer gran ‘tappone’ de la carrera, mañana en la Covatilla. Veremos si el derroche de fuerzas no le acaba costando caro. Él, después de más de un tercio de carrera, insiste en que no ha ido a ganar sino a ser el apoyo de Nairo Quintana. Pero ahí está, segundo, con dos etapas en el bolsillo y amenazando a Molard a 37 segundos. Un maillot rojo, el francés, que probablemente mañana caiga definitivamente tras vestirse el miércoles.

Lo peor es que, según él, ni siquiera tenía previsto disputar la etapa. El murciano ha ganado ‘sin querer’ sobre el tricampeón del Mundo. Valverde ha entrado por la derecha, pegado a las vallas, y ha acabado cambiando trayectoria para sobrepasarlo en los últimos 30 metros. A un suspiro de la línea de meta. Ahora la carrera cambia de guión.

A ese guión se ha referido el ‘Bala’, que ahora mismo es el mejor posicionado para vestirse de rojo. “Si podemos, por qué no vamos a cogerlo”, ha dicho en rueda de prensa tras su victoria, aunque el principal objetivo en la etapa es “mantenernos arriba tanto Nairo como yo y no perder tiempo”. Así que se antoja difícil ver una táctica ofensiva por parte del conjunto telefónico.

En cualquier caso, a Valverde ya nadie le puede quitar sus dos etapas en esta Vuelta a España. Él asegura que aquí se siente mucho más relajado mentalmente, que no tiene tensión y por eso rinde mejor. Y la afición seguro que se lo agradece.

 

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