Si ya lo era todo en el ciclocross, la victoria de ayer de Mathieu Van der Poel en la Dwars door Vlaanderen (A Través de Flandes) ha formado un verdadero revuelo en todo el mundillo ciclista. El joven neerlandés de 24 años ha puesto las clásicas patas arriba derrotando a prácticamente todos los grandes nombres del adoquín… y encima lo hizo con enorme facilidad.

Esto ha hecho que ya todo el mundo vuelva la mirada hacia él. Y en su equipo lo saben. No son pocos los textos periodísticos que han hablado de Van der Poel como el próximo dominador de las clásicas de piedras, y por supuesto el primer escalón sería el Tour de Flandes de este domingo.

Más aún. Desde su equipo ya dan por sentado que el factor sorpresa se ha perdido. Todos los rivales estarán vigilando a su jefe de filas en una carrera que, según su director Christoph Roodhooft, «podría ganar si tuviera un buen día». Aunque el propio técnico ha dicho que eso «no ocurrirá».

En el equipo tienen claro que su tremenda victoria del miércoles «hace más difícil» la posibilidad de que sorprenda en una carrera que, además, es «mucho más dura». Aun así, también desde su equipo rebajan un poco la expectación y recuerdan la edad del ciclista: «No va a ser sencillo, pero hay muchos años por delante».

Nieto de Raymond Poulidor, el hombre del que todo el mundo habla, se enfrenta por primera vez a un Monumento con opciones reales de ganarlo o, al menos, estar muy delante. De más se sabe ya que la presión del Cx la aguanta a la perfección. Veremos en carretera.

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