Después de Fuego, sobre la importancia de la competición; Aire, sobre el aliento vital de la firma de Mallabia, sus trabajadores; y Agua, sobre el método tradicional de fabricación de bicicletas; llega Tierra. Un homenaje al País Vasco, la tierra que vio nacer a Orbea fabricando pistolas y donde ha seguido siempre arraigada, y a su gente, un pueblo en el que la cultura de la bicicleta está siempre presente.

El País Vasco es una tierra de cultura milenaria encajada entre los pies de los Pirineos y el mar Cantábrico, surcada por verdes montes que forman estrechos valles. En este entorno, la bicicleta se convirtió en el sustento de un pueblo que vivía el ciclismo con pasión, y lo hizo suyo desde las categorías inferiores hasta las absolutas, creando multitud de carreras y llenando sus carreteras para animar a todas sus estrellas, y al resto.

Como en el Tour de Francia, donde la marea naranja se convirtió en la afición más famosa del ciclismo, que llenaba las laderas de los grandes puertos pirenaicos y llevaba en volandas a todos los ciclistas sin excepción hasta las cimas.

Sin duda, el homenaje que faltaba para completar la serie 4 elementos, que celebra el 175 aniversario de Orbea en una historia que se extiende en tres siglos distintos.

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