Waterloo es una pequeña población estadounidense con poco más de 3.000 habitantes que se encuentra en el estado de Wisconsin. Apenas 40 km la separan de Madison, la capital y una hora de coche, unos 100 km por carretera, de la ciudad más poblada del estado, Milwaukee.

Sin embargo, en este tranquilo lugar del medio Este americano en el que parece que nunca ocurra nada, se ubica uno de los gigantes del ciclismo mundial. Una empresa que palpita al frenético ritmo de la industria del ciclismo. Cuyas bicicletas montan decenas de millones de personas en todo el mundo y que también en su ya dilatada historia deportiva, acumula con sus bicis victorias en Copas del Mundo, en el Tour de Francia, en Campeonatos del Mundo, o Juegos Olímpicos, entre otros. Toda una institución en el ciclismo.

Efectivamente, nos referimos a Trek Bicycle Corporation. La empresa, fundada en el año 1975 por Richard Burke y Bevel Hogg, cuenta a día de hoy con algo más de 2.300 trabajadores en todo el mundo, de los cuales unos 1.400 se encuentran en Estados Unidos, su país original. Este gigante del mundo de la bicicleta fabrica alrededor de un millón de bicis al año y las comercializa en decenas de países alrededor de todo el planeta. De toda esta cantidad global, una de cada diez es una bicicleta de carretera y por ejemplo, 3 de cada diez es de mountain bike. El resto, se reparte entre bicis de trekking, de ciudad, niños o de cualquier otro tipo de bicicleta que puedas imaginarte.

Estuvimos allí

No hace demasiado, tuvimos la ocasión precisamente de visitar su cuartel general de Waterloo. El motivo no fue otro que conocer de cerca algunas de las novedades que TREK tiene previstas para la próxima temporada, pero también aprovechamos el viaje para conocer de cerca al staff de la compañía americana, incluido a su hospitalario presidente John Burke y comprobar de primera mano cómo trabajan, se organizan y cómo es el día a día en una de las compañías de referencia en el universo de las bicicletas.

Nos sorprendió la dimensión de las instalaciones, con casi 1.000 trabajadores entre los diferentes departamentos. En este sentido, no olvidemos que la localidad en la que se encuentra TREK, Waterloo, apenas tiene 3.000 habitantes, con lo que eso supone en cuanto a impacto positivo que tiene la empresa sobre la economía y ocupación laboral de la zona.

Nos impresionó también el orden, la pulcritud y armonía que se respiraba en los despachos, pasillos, zonas de producción, etc. Se nota que nos encontramos en una zona predominantemente conservadora de Estados Unidos. La gente parece, se comporta de manera menos espontánea y menos alocada de lo que ocurre en la costa Oeste, por ejemplo, pero por el contrario muestran unos modales exquisitos, comportamiento pausado y siempre muy respetuoso. En ese entorno visitamos los departamentos más importantes de la compañía guiados siempre por el personal de marketing y relaciones públicas, pudiendo hablar en cada lugar con los responsables de área. Toda una experiencia.

Laboratorio de prototipos

Uno de los primeros lugares que visitamos fue el laboratorio de prototipos. Un departamento un tanto escondido dentro de las propias instalaciones de TREK. El acceso no era fácil, entre los pasillos de tránsito dentro de la compañía. Algo por otro lado comprensible, pues allí se prueban conceptos, cuadros, componentes que están todavía en fase embrionaria de su desarrollo y por tanto, son información todavía confidencial. A buen seguro, que antes de que accediéramos el grupo de prensa, los dos responsables del departamento que nos dieron la bienvenida y nos dieron las explicaciones, se encargaron de ocultar algunos “protos” que todavía, no pueden mostrarse.

No pudimos fotografiar todo lo que allí vimos, existían algunas restricciones, lógicas por otro lado, como decimos. En todo caso, nos llamó la atención lo sistematizado que en el laboratorio tienen el trabajo de impresión en 3D con dos potentes impresoras. Con ellas elaboran piezas como bieletas, portabidotes, sillines o incluso maquetas a pequeña escala de cuadros, como el que puedes ver en la imagen. Una Fuel EX a escala con el que estudian cinemáticas de la bici sin el coste de hacer prototipos a tamaño real.

Project One

Este en sin duda uno de los departamentos de los que más orgullosos mostraron sentirse los responsables de TREK en nuestra visita y es que realmente, es un hecho diferenciador para la compañía. Varias decenas de personas trabajan por turnos para pintar y hacer realidad el sueño de muchos clientes que deciden customizar su bici. Todos los encargos que se reciben alrededor del mundo se pintan y materializan en este departamento, realmente grande y con varias cabinas de pintado.

Como siempre ocurre en procesos de manufactura, muchos de los puestos de operario en el Project One lo ocupan mujeres, especialmente cuando hay que adherir pegatinas y logos en los cuadros, debido a la mayor precisión y habilidades que ellas muestran en este tipo de tareas. Los cuadros están colgados con un papel enganchado que especifica los detalles del encargo (lugar de procedencia, colores base, componentes elegidos, inscripciones personalizadas, etc). Posteriormente se dirigen a la zona de pintado para aplicarles el color base, luego el de logos e inscripciones y por último, pasan a la cadena de montaje pues como ya sabréis, el Project One no sólo contempla customizar los colores de la bici, sino que también pueden elegirse determinados componentes.

Race Shop

Otro de los lugares interesantes de nuestra visita fue el departamento en el que se configuran y montan las bicis de los atletas y equipos oficiales de TREK. Es el Race Shop o Service Course. En esta zona de las instalaciones nos recibieron el responsable del departamento, Scott Daubert, y el ciclista profesional del TREK Segafredo, Peter Stetina, quien esos días estaba en Waterloo.

Nos explicaron cómo adaptan los montajes a los requerimientos de los sponsors por un lado y a las preferencia personales de los corredores, por otro. Las bicis de los equipos oficiales no son exactamente como las de serie respecto a los componentes, ni tampoco en pintura en algunos casos. Allí es donde por tanto, montan los grupos y componentes que por esponsorización deben llevar estas bicis, pero también cuestiones como la longitud de biela, la cinta de manillar o las medidas que algunos corredores, piden específicamente en sus bicicletas de competición.

Cuadros y bicis del TREK Factory Racing Team y del TREK Segafredo eran las que el día que visitamos las instalaciones, rodeaban a Scott entre herramientas y notas manuscritas con especificaciones de medidas y geometrías personalizadas.

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