Hoy sí, la etapa del Giro de Italia ha sido exactamente como se preveía. Un sprint masivo antes de que llegue la traca de este fin de semana. El guión pasaba por una fuga poco numerosa -al final han sido cinco integrantes- y los equipos de los hombres rápidos apretando en la parte final. Y así fue.

Han sido 170 kilómetros de aventura, con Markel Irizar (Trek-Segafredo) como comandante en jefe de una fuga en la que se han metido, otra vez, Eubert Zhupa (Wilier Triestina-Selle Italia) y también Alessandro Tonelli (Bardiani), Vendrame y Marcato. Llegaron a tener cuatro minutos, pero poco a poco el pelotón les ha ido estrechando el cerco.

Pero que nadie piense que ha sido una etapa sencilla. La segunda semana de esta carrera, que estaba diseñada para ser la más tranquila, se ha convertido en una guerra de desgaste y la etapa de este sábado va a ser verdaderamente dura. A una media de 46,1 por hora y con algo de adelanto sobre el mejor horario previsto, se han presentado los ciclistas a toda mecha en la línea de meta.

Y con Viviani y Bennett empatados a dos etapas, hoy el italiano ha vuelto a demostrar que, en un sprint puro y con una etapa relativamente cómoda, es muy superior. Esto no resta nada de mérito a las dos victorias de Bennett en jornadas que se han hecho más duras y donde Viviani simplemente no pudo llegar con las fuerzas necesarias para optar a ganar.

Hoy Viviani ha cogido bien la rueda de Sacha Modolo, lo ha adelantado incluso a costa de tener que frenarse un poco, pero luego ha vuelto a arrancar y ha acabado sacando de rueda a todos los demás. Tercera victoria para él… y la hora de la verdad para los favoritos al Giro. Porque este sábado ya sí se puede dar un buen golpe a la carrera.

 

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