El Giro es esa carrera que tiene 21 días y nunca, jamás, se puede dar por sentenciada hasta que se llega a Roma. Pasó en 2016, cuando Nibali parecía completamente muerto y terminó resurgiendo para ganar, caída de Kruijswijk mediante. Pasó un poco también el año pasado, con Nairo Quintana perdiendo el rosa en la última etapa que era contra el crono frente a Dumoulin, aunque eso era más esperable.

Y está pasando también en esta edición. La primera de las tres batallas finales, y la menos selectiva en teoría, con final en Prato Nevoso ha descubierto las debilidades de Simon Yates, que se mantiene con la maglia rosa pero se ha dejado la mitad de la ventaja por el camino. Ahora Dumoulin sólo viene a 28 segundos y sabe que el británico no está tan superior como en las dos semanas iniciales. Hay carrera y seguro que va a ir a por ella.

Todo ha venido precisamente por un ataque de Dumoulin. El vigente campeón ha probado a tres de meta, cuando ya marchaba Miguel Ángel López unos segundos por delante, y Yates se ha soldado rápido a su rueda junto a Pozzovivo. Froome no ha entrado al trapo, pero ha aumentado el ritmo para no perder demasiados metros. Cuando se ha producido la fusión, el británico ganador de cuatro Tours ha tomado la alternativa, Pozzovivo ha vuelto a pegarse bien y Doumolin también, con más dificultades.

Pero Yates no. Y Froome tenía delante a Wout Poels para hacerle un rato de trabajo. En cambio, el líder ha empezado incluso a perder posiciones en el grupo donde viajaba. Una. Otra. Otra más… y estaba descolgado. Sus rivales han ido adelantándolo uno a uno mientras él iba agrandando la cuenta de segundos perdidos, y viendo acortada su distancia sobre un Dumoulin que, ahora sí, es una verdadera amenaza. Faltan dos días, pero vaya días.

Mientras, hoy por fin ha llegado una fuga con victoria para Max Schachmann. En clave ‘de aquí’, es de destacar la meritoria subida de Rubén Plaza, que se ha metido en esa primera escapada efectiva y ha logrado ser segundo. Sufriendo para entrar en todos los ataques del germano, ha ido superando rivales e incluso a disputarle la victoria, pero Schachmann estaba simplemente más fuerte.

Mañana viernes llega el ‘tappone’ de la carrera. Un buen ‘bicho’ con tres puertos por encima de los 2.000 metros, factor desestabilizador como pocos. Si lo de Yates no es sólo un momento de crisis, que se ande con mucho cuidado. El Giro está más que vivo.

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